El león y el ratón

Un ratoncito hacía siempre el mismo camino,  de casa a la escuela y vuelta otra vez. Pero un día, cuando más contento iba cantando y silbando, se encontró junto al camino al fiero león. ¡Vaya susto!

Estaba dormido y el ratoncito lo despertó. Molesto, de un zarpazo lo atrapó.

–¡Ay, tenga compasión de mí!– suplicó el ratoncito. El león sintió pena y, como en el fondo era un buenazo, le dejó marchar.

Muy agradecido, el ratoncito siguió su camino. Al poco rato, el león cayó en una trampa y quedó colgando de un árbol. Gritó pidiendo auxilio y a las voces acudió el ratoncito.

El ratoncito pegó un salto hasta la red, empezó a roerla con sus afilados dientes y el león quedó libre. Felices y amigos se despidieron.

Moraleja: En ciertos momentos pueden más la paciencia y el tiempo que la fuerza y la ira. Y una buena acción, en algún momento tiene su recompensa.

--FIN--

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