El tigre y el pato

Se dice que en un reino muy, muy lejano, un
tigre negro
desafiaba a todos los que querían pasar por sus dominios, y así nadie podía disfrutar del verde campo donde habitaba el tigre. La gente vivía triste y apenada, porque ya no podía disfrutar del green ni del hoyo en 1, ni de los birdies o los eagles. Pero dicen también que, de unos lejanos reinos del sur, pobres y lejanos reinos del sur, un patito que vivía al lado del Suquía, en el feudo de Córdoba, viajó hasta el lejano reino del norte a desafiar al tigre, y todos se reían del pobre patito. «Patito feo, patito feo», le decían, «el tigre te va a comer, no seas orate, vuelve a tu villa, allende el golf, que allí no tienes nada que hacer». Pero el patito no los oyó y corrió hacia las tierras verdes del norte y se enfrentó al tigre. Y el patito, a fuerza de garra y corazón, empezó ganando, pero el segundo día se quedó atrás porque las fuerzas le faltaron y el tigre avanzó rápido y volvió a ponerse por delante. Pero el patito no se dio por vencido, y tanto hizo que finalmente le ganó al tigre en su propia casa. Y así les dijo a todos: «Yo soy el patito y gané, y ahora me van a tener que respetar porque soy el más grande».
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