La boda de una ratita

Había una vez un par de ratones que tenían una bonita hija. Cuando la ratita tuvo edad de casarse, sus padres comenzaron a recibir numerosas proposiciones de matrimonio por parte de diversas
familias de ratones.

Sin embargo, los padres rechazaron todas las proposiciones diciendo:

-no tenemos intención de entregar a nuestra preciosa hija a ningún ratón cualquiera.

Un día, el padre ratón preguntó a la madre ratona, que tomaba el sol mientras tejía un jersey:

-querida, ¿Quién crees tú que sería el mejor marido para nuestra hija?

-seguramente nuestra hija sería muy feliz casándose con el sol, puesto que es más grande que cualquier ser del mundo -respondió la madre ratona.

El padre ratón llamó inmediatamente al sol:

-¡Sol! ¡Tengo que pedirte algo! Puesto que tú eres el más poderoso y el más grande de todos, ¿Querrías casarte con mi hija?

El sol respondió con una sonrisa:

-es muy amable de tu parte decir eso,  pero hay alguien más fuerte que yo.

-¿Quién puede ser más fuerte que tú? -preguntó el padre.

-la nube es más fuerte que yo -contestó el sol justo cuando una oscura nube apareció y lo tapó-.

¿Lo ves? Cuando una nube  me cubre, no puedo hacer nada -dijo el sol desde detrás de la nube.

El padre ratón, por tanto, preguntó a la nube:

-tengo que pedirte algo, nube. Puesto que tú eres el ser más poderoso del mundo, por favor, cásate con mi hija.

La nube respondió negando con la mano:

-eso no es verdad. El viento es mucho más fuerte que yo.

Mientras hablaba, el viento llegó silbando. Con una gran ráfaga, el viento sopló a la nube mandándola muy lejos. El padre ratón se volvió  hacia el viento diciendo:

-viento, tú eres el más poderoso del mundo. Por favor cásate con mi hija.

-¡Oh, no! El muro es más fuerte que yo. No se mueve, por mucho que intente derribarlo.

El viento sopló cuanto pudo contra un muro, produciendo un fuerte silbido, pero el muro simplemente sonrió y no se movió ni un centímetro.

El padre ratón pidió al muro:

-muro, tú eres el más fuerte del mundo. Por favor, cásate con mi hija.

El muro respondió:

-¡Oh, eso no es verdad! El ratón es más poderoso que yo. Tiene unos dientes que no puedo resistir.

De pronto, el muro gritó de dolor. En una esquina de la pared, había un ratón mordisqueando el muro con sus afilados dientes. El padre ratón organizó de inmediato la boda entre el ratón y su
Hija, y todos vivieron felices para siempre.



Moraleja: la felicidad está muy cerca de nosotros. Basta con mirar a nuestro alrededor en lugar de querer llegar demasiado alto.

--FIN--

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