Mi primer día en la escuela

Esa mañana Pablito se levantó muy nervioso, era su primer día de colegio.
-Vamos, Pablito, date prisa o llegaremos tarde.
Pablito se vistió, desayunó y se puso su mochila nueva, subió al coche
con su papá y se encaminaron hacia el colegio.
-Pablito, pues ya hemos llegado, esta va a ser tu escuela -dijo su papá.
A Pablito le daba mucha vergüenza hablar con otros niños y no sabía si su profesora iba a ser buena.
Cuando entró en la clase vio muchas mesas y muchas sillas, un montón de libros y de juguetes, además había pinturas de colores y una pizarra muy grande.
Pablito se sentó en una silla.
-Hola, ¿cómo te llamas? -le dijo una niña.
-Me llamo Pablo, pero todo el mundo me llama Pablito, ¿y tú?
-Yo me llamo Claudia y tengo 4 años.
Pablito estaba muy contento, había hecho su primera amiga; al final no iba a ser tan malo ir a la escuela.
La profesora era una señora muy guapa, se llamaba Sofía y era muy buena; les dejaba pintar y jugar con los juguetes y, por supuesto, les enseñaba un montón de cosas.
A la hora del recreo Pablito jugó a los castillos con Claudia y con otros dos niños de su clase que se llamaban Raúl y Pedro. Y todos juntos se tomaron el almuerzo.
Cuando Pablito llegó a su casa estaba muy contento y no paraba de hablar, había hecho nuevos amigos
y aprendió un montón de cosas.
¡Qué chula es la escuela!
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