El león y los tres bueyes

En la sabana africana vivían tres bueyes que eran muy buenos amigos.
Siempre estaban juntos, ya fuese jugando, pastando o durmiendo.
Un día, un león se aproximó a ellos mientras pastaban y se relamió rugiendo:
-¡Qué buen bocado!
Los tres bueyes se reunieron, mientras uno de ellos decía:
-¡No os separéis! ¡Apuntad al león con vuestros cuernos!
El león no fue capaz de dar ni un solo paso hacia los bueyes, amenazado por los afilados cuernos. Dio muchas vueltas a su alrededor, esperando un momento de descuido para atacarlos, pero
finalmente se cansó y se fue.
Los bueyes se sintieron aliviados y dijeron:
-Si nos unimos para defendernos, no tenemos que temer ni siquiera a un león.
El león se sentía muy disgustado.
-Me pregunto si habrá alguna manera de vencerlos -se dijo.
El león estuvo pensando largo rato y al final se dio cuenta de lo que había sucedido:
¡Ya comprendo! Los bueyes han trabajado en equipo, y por eso no he podido vencerlos. Primero los separaré, y luego me los comeré uno por uno.
El león volvió entonces a la sabana.
¡Bien!, pensó. Están pastando por separado.
Acercándose al buey rojo, le dijo en voz baja:
-Buey rojo, no puedo competir contigo. Nunca volveré a molestarte. A propósito, ¿quién de vosotros es el más fuerte?
-Los tres somos igual de fuertes -respondió el buey rojo.
-¿Cómo? Eso no es lo que me han contado.
-dijo el león.
El buey rojo preguntó sorprendido:
-¿Qué te han contado?
-El buey negro me ha dicho: «Yo soy el más fuerte del grupo. De no haber sido por mí, seguramente te habrías comido a los otros hace tiempo».
-¿Qué? ¡Cómo ha podido decir tal cosa! -exclamó el buey rojo muy enfadado.
Después de engañar al buey rojo, el león se acercó al buey negro, diciendo:
-Buey negro, el buey rojo me ha dicho: «De nada sirve atacarme, puesto que yo soy el más fuerte. Si quieres comerte a uno de nosotros, deberías intentarlo con el buey negro, que es el más débil».
El buey negro se enfadó mucho y dijo al león:
-¡Cómo ha podido decir algo tan terrible, cuando yo le he defendido todo este tiempo! ¡Es un desagradecido!
Tras engañar al buey negro, el león se dirigió al marrón y le dijo:
-Buey marrón, ¿has oído eso? El buey negro presume de que os ha defendido a vosotros dos. También asegura que tú eres un cobarde y que no sirves para nada.
Al oír esto, el buey marrón se enfureció. El león se puso muy contento por haber engañado a los tres bueyes.
En la sabana, los bueyes comenzaron a discutir.
Primero el buey negro vociferó:
-Vamos a luchar para ver quién de vosotros es el más fuerte.
Entonces el buey rojo dijo:
-¡Yo no me daré por vencido!
Enfurecido, el buey marrón también gritó:
-¡Yo soy el más fuerte!
Finalmente, los tres comenzaron a embestirse con los cuernos.
Al embestirse unos a otros, pronto se hirieron y quedaron muy débiles. Finalmente, los tres bueyes, que habían sido tan buenos amigos, se separaron diciendo:
-Ya no quiero nada con vosotros.
El león dio saltos de alegría. Entonces pudo atacar a los debilitados bueyes uno por uno, matándolos y comiéndose uno cada día.
Moraleja: así termina la historia de los tres bueyes que rompieron su amistad porque creyeron las mentiras de un león. Es muy importante confiar en nuestros amigos.
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