Cerca de las estrellas

¿Qué haces ahí en la ventana, Juan?
¡Vas a pillar un resfriado!
-Miro el cielo, mamá. Son tan bonitas las estrellas y los planetas… Son como puntitos de luz. ¿Por qué son tan pequeños?
-Porque están muy lejos.
-Me gustaría verlos más de cerca.
-Eso lo pueden hacer los astrónomos, con un telescopio.
-Es un instrumento muy potente que permite ver los astros de cerca.
-Si yo fuera astronauta, ¡también los vería más de cerca! Sería estupendo, flotaría en el espacio, entre las estrellas…
Juan movía brazos y piernas lentamente. Ya se veía en el espacio, vestido de astronauta.
-Mami, ¿por qué de día se esconden las estrellas?
-No se esconden, están ahí, pero no las vemos porque la luz que recibimos del Sol, nuestra estrella más cercana, es tan fuerte que no nos permite
verlas.
-¡Qué trastada hace el Sol!
-¡No, Juan! Sin la luz y el calor del Sol, en nuestro planeta Tierra no habría vida.
-¿Dónde se esconde el Sol por la noche?
-Tampoco se esconde. La Tierra gira como una peonza alrededor del Sol. Nosotros giramos con ella.
-¡Mami, es imposible! ¡Qué mareo nos daría a todos!
-El Sol ilumina solo la parte de la Tierra que queda frente a él; en esa parte es de día y luce el Sol, mientras que en el resto del planeta es de noche y el
Sol no puede verse.
-¿Ahora mismo se mueve la Tierra? ¡Pero si yo estoy quieto!
-Pues te vas a mover rápido, porque tienes que ir a la cama -dijo la mamá de Juan, empezando a impacientarse-. ¡Andando!
-Mamá… cuando sea mayor me gustaría ser astrónomo o astronauta… O quizá estrella.
-Estrella, astronauta o astrónomo, pero cierra la ventana y acuéstate ya, mi niño…
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