El gran Leonardo da Vinci

Leonardo vino al mundo en una de las épocas más brillantes que han existido, el Renacimiento, y su vida transcurrió en Italia, por aquel entonces centro artístico y cultural de Europa. Nació en
Vinci, población cercana a la ciudad de Florencia.
A los quince años entró como aprendiz en el taller de un famoso pintor de la época, Verrocchio. En este taller le enseñaron a pintar, a esculpir, a hacer joyas, a decorar palacios y catedrales, y
también ingeniería y arquitectura. Además, el inteligente Leonardo se preparó en otras artes y ciencias. Estudió literatura y anatomía y acudía a escuchar a los filósofos más importantes de su
tiempo.
Nada más salir del taller de Verrocchio, se colocó al servicio del príncipe Lorenzo de Médicis. Sin embargo, partió pronto hacia Milán, donde pensó que podría realizar actividades más interesantes.
Allí otro príncipe, llamado Ludovico «el Moro», lo tomó a su servicio. Leonardo se presentó en su corte no como pintor, sino como ingeniero y escultor. Y es que Leonardo cambió toda su vida de
profesión.

Su enorme capacidad creadora lo llevó, además, a interesarse constantemente por todo tipo de inventos. Probó nuevas técnicas en la pintura al fresco. Además ocupó gran parte de su tiempo en
inventar nuevas máquinas. Diseñó excavadoras, hiladoras de lana, taladradoras, tornos y compuertas para canales. Uno de sus más conocidos temas de estudio fue el de cómo conseguir que el hombre
pudiera volar. Desde su infancia había mostrado gran curiosidad por la forma de volar de las aves y pensó en la posibilidad de que el hombre pudiese también elevarse con la ayuda de mecanismos.
Observó las alas de las palomas y realizó cantidad de dibujos sobre el tema. También tuvo ideas precursoras de lo que luego sería el helicóptero y diseñó varios insólitos paracaídas.
Leonardo intentó radicarse en Roma, pero el prestigio del que allí gozaban Rafael y Miguel Ángel eclipsó injustamente a Da Vinci.
Bajo la protección del rey Francisco I se mudó entonces a Francia y allí trabajó hasta su muerte, en el castillo de Cloux.
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