La liebre y las ranas

Había una liebre que tenía su casita aseada y llena de flores. Aunque su vida era tranquila y feliz, era muy miedosa. Sabía que no debía acobardarse tanto, pero no podía evitarlo, vivía en un
continuo temor.
Un día sonó un disparo: ¡Pum!
El ruido fue tan fuerte que salió corriendo. La pobre no paraba de correr sin saber adónde ir para refugiarse.
Y pasó junto a un estanque donde había una familia de ranas. Una de ellas, al verla venir, se asustó y comenzó a croar.
Las demás pensaron que un grave peligro las amenazaba y huyeron, sumergiéndose en las profundidades del estanque.
¡Por primera vez alguien se había asustado de la liebre! Y precisamente había sido ella quien había provocado ese miedo…
A partir de ese día, la liebre decidió no tener miedo nunca más.
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