La zorra y las uvas

Un día, una zorra hambrienta se acercó a una parra. De ella colgaban unos apetitosos racimos de uvas, que hicieron que a la zorra se le hiciera la boca agua.
-¡Qué buenas deben de estar! Tengo que conseguir unas cuantas -pensó la zorra.
Dio un salto. Volvió a saltar intentando alcanzar las uvas, pero no pudo llegar hasta ellas. La parra estaba demasiado alta.
-¡Caray! -exclamó.
De nuevo volvió a tratar de alcanzar las uvas, y una vez más volvió a fallar.
Por mucho que lo intentaba, no lograba alcanzar las uvas. Unas liebres y unas ardillas, que estaban contemplando la escena escondidas entre los matorrales, gritaron:
-¡Le está bien empleado a esa zorra antipática! -y se rieron de ella.
Cansada de su inútil esfuerzo, la zorra se marchó muy enfadada, diciendo:
-ya no me apetecen estas uvas. Seguro que estarán verdes y ácidas.
Los animales del bosque se rieron de la zorra durante mucho rato.
Moraleja: no tengas mal perder. Hay que aprender a aceptar las contrariedades y los fracasos de la vida con buen humor.
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